Aun si las personas no saben que decir
sobre el amor o como definirlo, yo tengo una linda historia que contar o por lo
menos para mí, aquellas cosas hermosas que viví e imágenes grandiosas que tengo
en mi cabeza.
Yo vivía en una casa muy alejada de la
ciudad mi salud no me permite estar en lugares muy contaminadas por lo que mis
profesores venían a mi casa a enseñarme
los fines de semana. Tenía que vivir al aire libre tapándome del sol con
un paraguas y en lo posible estar en la sombra.
Tan solo me quedaba sentada tranquila en el
pasto con mi gata blanca Luna, veía los caballos pasar de lado a lado junto con
los pájaros y las hojas caer… Todo estaba demasiado tranquilo, tanto que podía
llegar a dormirme allí, viendo los árboles que sonaban por la brisa que había
en aquel día, en el que apareció ella,
salió de los pastizales y se cayó torpemente ya que venía al parecer con
bastante energía, me vio preocupada y se acercó a mí.
-“¡Me eh perdido!” me grito
-¡yo nunca eh salido de aquí no
puedo ayudarte! – mire para todas partes
-¿Nunca? – me miro raro y se sentó a mi lado despreocupada como si me
conociera de toda la vida, parece que le había llamado la atención
-¿n-no te van a retar? ¡Busca el lugar que no encuentras! – me corrí un
poco ella me sonrió y me dijo “me gusta como hablas, y ya me van a llamar – me
mostro su celular – “¡no hay problema!”
¿Quién era? ¿Por qué se quedaba? Nos
quedamos en silencio sin poder pensar en nada, ella solamente me miraba fijo y
la brisa pasaba uniendo nuestros cortos pelos con pétalos del árbol de cerezo
en el cual estábamos apoyadas, tan fija fue su mirada que hasta llegue a
avergonzarme.
-¿nunca saliste enserio? - siguió preguntándome curiosa, ella para mí
era como un conejo, ¡un gato! Uno de esos animales que siempre están curiosos y
atentos por todo… era raro nunca antes alguien me había preguntado tanto sobre
mi… nunca me relacione con alguien antes…
-Nunca eh salido de aquí – dije
tartamudeando abrazando a mi gatita Luna que tan solo ronroneaba
-¡¿y la escuela?! – se acercó a mi
-Los
profesores me vienen a ensañar a mi casa… mi salud es muy frágil para estar en
la ciudad….
Me vio deprimida, tan solo porque ella era
una chica de ciudad… no podía entender lo que yo estaba sufriendo en mi
interior. Mi familia viene del campo de ciudades poco pobladas y el choque
contra una ciudad sobrepoblada causaba malestar en nuestros cuerpos, es
peligroso el solo oler un pequeño humo o polvo no se bien que será, que causan
los autos ¡imagínense un día en la ciudad!
Después de aquella pequeña conversación la
llamaron a su celular y se tuvo que retirar, yo me quede mirándola no lograba
entender, solo suspire aliviada y entre a mi casa.
Pasaron unos días y ella seguía viniendo…
¿Qué quería? ¿Qué hace acá? No me molestaba… ¡me gustaba incluso! Ya no pasaba
la tarde sola… tenia alguien para contarle mis problemas mis pensamientos mis
sueños mis pesadillas todo… ¿Qué era esto que estaba sintiendo? No me
explicaron nunca de esto mis profesores…
Tan solo la esperaba todos los días a las
17, algunos días ella llegaba con moretones como si le hubiesen pegado o un ojo
morado y no podía dudar en preocuparme por ella, o si no llegaba o llegaba
tarde…
-¡¿Qué te paso?! – le dije un día que llego
con unas vendas y una mejilla hinchada y morada
-rio inocentemente – Mi tío como siempre
pero está todo bien – me sonrió – ¡no te preocupes! – y al mostrarme los
dientes me pude dar cuenta que le faltaban algunos
No pude evitar largarme a llorar ¿Por qué
ella tiene que pasar por algo así? Alguien tan…hermosa…tan solo me abrazo como
pudo, poniendo mi cabeza en su pecho y calmándome. Que hermosa sensación que
nunca había sentido… ni siquiera mi madre me abrazaba así… ¡ya basta! Por favor
basta…
Aquella noche no pude dormir ¡había pensado
en algo completamente extraño para mí! ¿h-hermosa? ¡Q-que estoy diciendo! No me
puedo enamorar, no puedo tener citas o una relación seria con mi estado, además
ella no puede hacer nada con su tio está completamente prohibido… además mi
familia tampoco era muy sociable….
Cada vez que mi madre me veía con ella me
llamaba para casa para que yo le dijera a ella que se fuera, que no regrese
más… ella aun así seguía regresando cada día mas sonriente.
-Perdón…
-¡No importa! No te dejare sola! Volveré cada día y tú lo sabes
Me largue a llorar, si de nuevo… perdónenme
de todo corazón si esto está redactado de alguna manera que no se pueda
entender, tan solo quiero explicar todo lo que yo sentía en aquel verano que la
conocí. Todo técnicamente iba de diez, ella venia, yo la esperaba con mi
gatita, hasta que mi madre me llamaba, pero algo cambio…
-¡Ven a la ciudad! – oh si, ella dijo eso,
entre todas las cosas raras, locas y energéticas que me ha dicho en lo que nos
conocíamos, eso fue lo culminante en todo
-¿Qué que? ¡No puedo salir me haría mucho
mal! – Me levante y la mire a los ojos – sabes como es mi salud y como empeoro
con cualquier humo que pase
-¡¡p-pero yo te cuidare!! Llevaremos tu
parasol y te pondrás un barbijo ¿Qué piensas? – me agarro de las manos y me
miro muy cerca de mi cara, solo le aparte la mirada avergonzada, y ella al
reaccionar también se apartó completamente con las mejillas rosadas – p-perdón
- no está bien… - sonreí, y la mire – te
esperare mañana a las 17 entonces… mis padres se van de viaje podría escaparme…
- aclare con mi voz que tenía un poco de miedo, tenía miedo, agarraba mi
vestido con mis débiles puños al mismo tiempo que quería llorar, nunca había
desobedecido a mis padres y nunca había ido a la ciudad…
- ¡¡entonces espérame!!
Aquella noche abre llorado y deprimido más
que nunca en mi vida, estaba haciendo todo mal, pero a la vez me gustaba ¿Qué
me estaba pasando? Solo deseaba que el día pasara para poder estar con ella,
para poder sentir sus suaves manos rozar con las mías mientras aminábamos en un
lugar desconocido para mí pero conocido para ella, para que ahora la cara de
animalito curioso la tuviera yo, que ella me protegiera y me guiara…
…. La quería….
Me desperté demasiado temprano, prepare una
merienda para las dos aunque tal vez ella me llevaría a merendar no lo sé… me
puse mi mejor vestido, me peine para quedar lo más linda posible ¡hasta me
maquille! Y salí a esperarla, el día estaba soleado y sin una nube en el cielo,
técnicamente un día hermoso pero horrible para mi cuerpo, apenas salí me cubrí
con mi para sol y me sente a esperarla bajo la sombra del cerezo.
Me quede dormida hasta que se hicieron las
17, ella que había llegado me había despertado con un beso suave y delicado en
la mejilla, abrí mis ojos y al verla pensé que era un sueño. Ella estaba
vestida con su traje escolar como siempre, tal vez un poco más arreglada que
siempre
-Hey bella durmiente despiértese~ - dijo
sonriendo
Yo solo la mire maravillada de lo hermosa
que podría llegar a ser aquella chica… me ayudo a levantarse con la mano que le
quedaba libre, me sacudí la ropa y partimos. Ella empezó a contarme maravillas
de la ciudad, como la gente, los edificios, ¡las cosas que se vendían! Aquella
ropa, vestidos que dijo que seguramente me quedarían hermosos, ¡flores! Ya
quería llegar desesperadamente…
Poco a poco nos íbamos adentrando ella me
dio un barbijo que había comprado para mí y me lo puso, me sentía avergonzada
de tener que usar eso, además de que la gente ya nos empezaba a ver raro, yo la
había agarrado del brazo que tenía doblado por la fractura, para no perderme
mientras que con mi otro agarraba la sombrilla y sostenía el barbijo
- Perdón… todos nos están
mirando... – dije apretándome más a ella mirando a la gente
- Eso es lo malo de la
ciudad… te miraran por todo… no te preocupes – agarro el para sol con su mano
disponible – solo sonríe y nada pasara – me dijo sonriendo
Me llevo por tantos lugares que no
olvidare, en mi mano llevaba la canasta con la comida que había hecho aunque
ella me había llevado a comer a muchos lugares, helados, crepes, bizcochuelos,
me encantaba la sensación, ¡era como tener una cita! Pero saben que… lo mejor
de eso fue el final…
Todavía era temprano, no pasamos mucho
tiempo en la ciudad por mi salud además según vi estaba medio contaminada y me
daba miedo estar mucho tiempo allí, ya había empezado a toser y demás cosas,
así que regresamos rápidamente a mi casa, ella se había preocupado demasiado.
Cuando llegamos a aquel árbol, deje mis
cosas en el suelo y agarre mí para sol
-Gracias – le dije avergonzada mirando
hacia abajo
- No hay de que… - se acercó un poco a mí,
yo levante la mirada y cuando nos dimos cuenta estábamos demasiado cerca.
Nos miramos con una ternura que nunca había
sentido, abrió un poco su boca intentando como a no asustarme, yo presione
fuerte el palo de mí para sol y cerré los ojos…
… te amo…
No importaba nada… ya en ese momento mi
cabeza voló a miles de aires, a miles de hojas y sensaciones… ¿Qué había
pasado? No me habían enseñado nada de esto!... nada… quería abrazarla,
acariciarla, llorar, reír, no entendía…
Se separó… me miro, me sonrió, y ambas nos
largamos a llorar
- ¡P-perdón! – me dijo
sonriendo y tapándose con el brazo que tenía bien – e-es que eres muy hermosa
- ¡N-no te preocupes!
¡T-tú también eres hermosa!
Paso su mano por mi mejilla limpiándomela y
me sonrió “nos veremos mañana” me dijo suavemente “si” respondí de la misma
manera, y vi como ella se iba, su cara brillante y sus ojos llorosos con sus
mejillas rosadas, me despidió con la mano antes de escabullirse entre los
arbustos y yo respondí con lo mismo.
Pero luego de que se fue algo me pasaba…
estaba mareada… quería vomitar… ¿Qué me paso?.. empecé a caminar y cuando me di
cuenta Luna me miraba preocupada y maullando a mi alrededor… empecé a ver todo
negro y caí al pasto…
Solo recuerdo que me levante en mi cama
tapada hasta arriba, mi madre me miraba y me preguntaba continuamente que había
hecho aquel día, pero apenas podía responderle o hablar, solo quería seguir
durmiendo con mi gata subida arriba mío… perdón ma, te eh desobedecido…
…
Paso una semana que no la veo…
….
Una semana y media
…
¿sabrá ella que estoy internada?... no creo
que mi madre le haya dicho algo
…
Quiero verla…
..
Mama… ¿no la puedes llamar?...
…
Me entere más tarde de lo que estaba
pasando en mi casa, ella estaba yendo día tras día a buscarme pero no
encontraba nadie y se volvía triste, mi madre la miraba por la ventana y un día
se decidió contarme…
- ¡¿Por qué me dices
esto?! – le dije llorando - ¡¿crees que es gracioso?!
- Era un peligro para ti…
- ¡Pero yo la amo! ¿acaso
eso no cuenta?! ¡Prefiero morir por su culpa que morir por nunca atreverme a
salir y quedarme sola!
- …
- Solo tráela, solo eso
quiero, eso es lo único que te pido…
Paso menos de una semana, al parecer ella
había desistido de ir a mi casa, parece que creía que yo estaba enojada con
ella, hasta que cuando se curó el brazo regreso, y firmemente toco la puerta de
mi casa.
- ¿Qué quieres? – atendió
mi madre
- ¿Dónde está oculta? –
respondió firmemente
- En un hospital por
culpa de una chica que la mando a la ciudad
- … ¿hospital? – dijo aun
enojada sin entender
- Si
- … - tardó en
reaccionar, pero poco a poco fue abriendo los ojos hasta que salió corriendo a
buscarme.
Yo estaba mirando por la ventana mientras
sonreía tristemente, no entendía que pasaba… yo quería salir de esta prisión
con olor a alcohol en la cual me había encerrado, cuando sentí un portazo, mire
hacia la puerta, y sonreí, solté algunas lágrimas. Ella se acercó a mí
agarrando mis manos y llorando
- Perdóname
- Está bien…
- ¡Pensé que te habías
enojado, que había hecho algo! – llorando en mi mano - no te quiero volver a perder – sonreí – por
favor ¡perdóname!
La mire sonriendo, me limpie las lágrimas,
la limpie a ella, me incline un poco y la bese
- Te extrañaba…
- ¡Yo también! – me
sonrió con su diente de menos
Mi madre que escucho un poco, luego de los
días que pase ahí me dejo juntarme con ella e invitarla a pasar a mí casa.
Luego de eso todo resulto perfectamente…
¿Y saben qué? Hasta el día de hoy seguimos
juntas…
Chihie y Yori

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