Sakura Yume

domingo, 7 de agosto de 2016






 
Aun si las personas no saben que decir sobre el amor o como definirlo, yo tengo una linda historia que contar o por lo menos para mí, aquellas cosas hermosas que viví e imágenes grandiosas que tengo en mi cabeza.

Yo vivía en una casa muy alejada de la ciudad mi salud no me permite estar en lugares muy contaminadas por lo que mis profesores venían a mi casa a enseñarme  los fines de semana. Tenía que vivir al aire libre tapándome del sol con un paraguas y en lo posible estar en la sombra.

Tan solo me quedaba sentada tranquila en el pasto con mi gata blanca Luna, veía los caballos pasar de lado a lado junto con los pájaros y las hojas caer… Todo estaba demasiado tranquilo, tanto que podía llegar a dormirme allí, viendo los árboles que sonaban por la brisa que había en aquel día, en el que apareció ella,  salió de los pastizales y se cayó torpemente ya que venía al parecer con bastante energía, me vio preocupada y se acercó a mí.

    -“¡Me eh perdido!” me grito

    -¡yo nunca eh salido  de aquí no puedo ayudarte! – mire para todas partes

    -¿Nunca? – me miro raro y se sentó a mi lado despreocupada como si me conociera de toda la vida, parece que le había llamado la atención

  -¿n-no te van a retar? ¡Busca el lugar que no encuentras! – me corrí un poco ella me sonrió y me dijo “me gusta como hablas, y ya me van a llamar – me mostro su celular – “¡no hay problema!”

¿Quién era? ¿Por qué se quedaba? Nos quedamos en silencio sin poder pensar en nada, ella solamente me miraba fijo y la brisa pasaba uniendo nuestros cortos pelos con pétalos del árbol de cerezo en el cual estábamos apoyadas, tan fija fue su mirada que hasta llegue a avergonzarme.

  -¿nunca saliste enserio?  - siguió preguntándome curiosa, ella para mí era como un conejo, ¡un gato! Uno de esos animales que siempre están curiosos y atentos por todo… era raro nunca antes alguien me había preguntado tanto sobre mi… nunca me relacione con alguien antes…

-Nunca eh salido de aquí – dije tartamudeando abrazando a mi gatita Luna que tan solo ronroneaba

-¡¿y la escuela?! – se acercó a mi

 -Los profesores me vienen a ensañar a mi casa… mi salud es muy frágil para estar en la ciudad….
Me vio deprimida, tan solo porque ella era una chica de ciudad… no podía entender lo que yo estaba sufriendo en mi interior. Mi familia viene del campo de ciudades poco pobladas y el choque contra una ciudad sobrepoblada causaba malestar en nuestros cuerpos, es peligroso el solo oler un pequeño humo o polvo no se bien que será, que causan los autos ¡imagínense un día en la ciudad! 

Después de aquella pequeña conversación la llamaron a su celular y se tuvo que retirar, yo me quede mirándola no lograba entender, solo suspire aliviada y entre a mi casa.

Pasaron unos días y ella seguía viniendo… ¿Qué quería? ¿Qué hace acá? No me molestaba… ¡me gustaba incluso! Ya no pasaba la tarde sola… tenia alguien para contarle mis problemas mis pensamientos mis sueños mis pesadillas todo… ¿Qué era esto que estaba sintiendo? No me explicaron nunca de esto mis profesores…

Tan solo la esperaba todos los días a las 17, algunos días ella llegaba con moretones como si le hubiesen pegado o un ojo morado y no podía dudar en preocuparme por ella, o si no llegaba o llegaba tarde…

-¡¿Qué te paso?! – le dije un día que llego con unas vendas y una mejilla hinchada y morada

-rio inocentemente – Mi tío como siempre pero está todo bien – me sonrió – ¡no te preocupes! – y al mostrarme los dientes me pude dar cuenta que le faltaban algunos

No pude evitar largarme a llorar ¿Por qué ella tiene que pasar por algo así? Alguien tan…hermosa…tan solo me abrazo como pudo, poniendo mi cabeza en su pecho y calmándome. Que hermosa sensación que nunca había sentido… ni siquiera mi madre me abrazaba así… ¡ya basta! Por favor basta…

Aquella noche no pude dormir ¡había pensado en algo completamente extraño para mí! ¿h-hermosa? ¡Q-que estoy diciendo! No me puedo enamorar, no puedo tener citas o una relación seria con mi estado, además ella no puede hacer nada con su tio está completamente prohibido… además mi familia tampoco era muy sociable….

Cada vez que mi madre me veía con ella me llamaba para casa para que yo le dijera a ella que se fuera, que no regrese más… ella aun así seguía regresando cada día mas sonriente.

-Perdón…

-¡No importa! No te dejare sola!  Volveré cada día y tú lo sabes

Me largue a llorar, si de nuevo… perdónenme de todo corazón si esto está redactado de alguna manera que no se pueda entender, tan solo quiero explicar todo lo que yo sentía en aquel verano que la conocí. Todo técnicamente iba de diez, ella venia, yo la esperaba con mi gatita, hasta que mi madre me llamaba, pero algo cambio…

-¡Ven a la ciudad! – oh si, ella dijo eso, entre todas las cosas raras, locas y energéticas que me ha dicho en lo que nos conocíamos, eso fue lo culminante en todo

-¿Qué que? ¡No puedo salir me haría mucho mal! – Me levante y la mire a los ojos – sabes como es mi salud y como empeoro con cualquier humo que pase

-¡¡p-pero yo te cuidare!! Llevaremos tu parasol y te pondrás un barbijo ¿Qué piensas? – me agarro de las manos y me miro muy cerca de mi cara, solo le aparte la mirada avergonzada, y ella al reaccionar también se apartó completamente con las mejillas rosadas – p-perdón

- no está bien… - sonreí, y la mire – te esperare mañana a las 17 entonces… mis padres se van de viaje podría escaparme… - aclare con mi voz que tenía un poco de miedo, tenía miedo, agarraba mi vestido con mis débiles puños al mismo tiempo que quería llorar, nunca había desobedecido a mis padres y nunca había ido a la ciudad…

- ¡¡entonces espérame!!

Aquella noche abre llorado y deprimido más que nunca en mi vida, estaba haciendo todo mal, pero a la vez me gustaba ¿Qué me estaba pasando? Solo deseaba que el día pasara para poder estar con ella, para poder sentir sus suaves manos rozar con las mías mientras aminábamos en un lugar desconocido para mí pero conocido para ella, para que ahora la cara de animalito curioso la tuviera yo, que ella me protegiera y me guiara…

…. La quería….

Me desperté demasiado temprano, prepare una merienda para las dos aunque tal vez ella me llevaría a merendar no lo sé… me puse mi mejor vestido, me peine para quedar lo más linda posible ¡hasta me maquille! Y salí a esperarla, el día estaba soleado y sin una nube en el cielo, técnicamente un día hermoso pero horrible para mi cuerpo, apenas salí me cubrí con mi para sol y me sente a esperarla bajo la sombra del cerezo.

Me quede dormida hasta que se hicieron las 17, ella que había llegado me había despertado con un beso suave y delicado en la mejilla, abrí mis ojos y al verla pensé que era un sueño. Ella estaba vestida con su traje escolar como siempre, tal vez un poco más arreglada que siempre

-Hey bella durmiente despiértese~ - dijo sonriendo

Yo solo la mire maravillada de lo hermosa que podría llegar a ser aquella chica… me ayudo a levantarse con la mano que le quedaba libre, me sacudí la ropa y partimos. Ella empezó a contarme maravillas de la ciudad, como la gente, los edificios, ¡las cosas que se vendían! Aquella ropa, vestidos que dijo que seguramente me quedarían hermosos, ¡flores! Ya quería llegar desesperadamente…

Poco a poco nos íbamos adentrando ella me dio un barbijo que había comprado para mí y me lo puso, me sentía avergonzada de tener que usar eso, además de que la gente ya nos empezaba a ver raro, yo la había agarrado del brazo que tenía doblado por la fractura, para no perderme mientras que con mi otro agarraba la sombrilla y sostenía el barbijo

    -          Perdón… todos nos están mirando... – dije apretándome más a ella mirando a la gente

    -          Eso es lo malo de la ciudad… te miraran por todo… no te preocupes – agarro el para sol con su mano disponible – solo sonríe y nada pasara – me dijo sonriendo

Me llevo por tantos lugares que no olvidare, en mi mano llevaba la canasta con la comida que había hecho aunque ella me había llevado a comer a muchos lugares, helados, crepes, bizcochuelos, me encantaba la sensación, ¡era como tener una cita! Pero saben que… lo mejor de eso fue el final…

Todavía era temprano, no pasamos mucho tiempo en la ciudad por mi salud además según vi estaba medio contaminada y me daba miedo estar mucho tiempo allí, ya había empezado a toser y demás cosas, así que regresamos rápidamente a mi casa, ella se había preocupado demasiado.

Cuando llegamos a aquel árbol, deje mis cosas en el suelo y agarre mí para sol

-Gracias – le dije avergonzada mirando hacia abajo

- No hay de que… - se acercó un poco a mí, yo levante la mirada y cuando nos dimos cuenta estábamos demasiado cerca.

Nos miramos con una ternura que nunca había sentido, abrió un poco su boca intentando como a no asustarme, yo presione fuerte el palo de mí para sol y cerré los ojos…

… te amo…

No importaba nada… ya en ese momento mi cabeza voló a miles de aires, a miles de hojas y sensaciones… ¿Qué había pasado? No me habían enseñado nada de esto!... nada… quería abrazarla, acariciarla, llorar, reír, no entendía…

Se separó… me miro, me sonrió, y ambas nos largamos a llorar

    -          ¡P-perdón! – me dijo sonriendo y tapándose con el brazo que tenía bien – e-es que eres muy hermosa

    -          ¡N-no te preocupes! ¡T-tú también eres hermosa!

Paso su mano por mi mejilla limpiándomela y me sonrió “nos veremos mañana” me dijo suavemente “si” respondí de la misma manera, y vi como ella se iba, su cara brillante y sus ojos llorosos con sus mejillas rosadas, me despidió con la mano antes de escabullirse entre los arbustos y yo respondí con lo mismo.

Pero luego de que se fue algo me pasaba… estaba mareada… quería vomitar… ¿Qué me paso?.. empecé a caminar y cuando me di cuenta Luna me miraba preocupada y maullando a mi alrededor… empecé a ver todo negro y caí al pasto…

Solo recuerdo que me levante en mi cama tapada hasta arriba, mi madre me miraba y me preguntaba continuamente que había hecho aquel día, pero apenas podía responderle o hablar, solo quería seguir durmiendo con mi gata subida arriba mío… perdón ma, te eh desobedecido…


Paso una semana que no la veo…

….

Una semana y media


¿sabrá ella que estoy internada?... no creo que mi madre le haya dicho algo


Quiero verla…

..

Mama… ¿no la puedes llamar?...


Me entere más tarde de lo que estaba pasando en mi casa, ella estaba yendo día tras día a buscarme pero no encontraba nadie y se volvía triste, mi madre la miraba por la ventana y un día se decidió contarme…

    -          ¡¿Por qué me dices esto?! – le dije llorando - ¡¿crees que es gracioso?!

    -          Era un peligro para ti…

    -          ¡Pero yo la amo! ¿acaso eso no cuenta?! ¡Prefiero morir por su culpa que morir por nunca atreverme a salir y quedarme sola!

    -         

    -          Solo tráela, solo eso quiero, eso es lo único que te pido…

Paso menos de una semana, al parecer ella había desistido de ir a mi casa, parece que creía que yo estaba enojada con ella, hasta que cuando se curó el brazo regreso, y firmemente toco la puerta de mi casa.

    -          ¿Qué quieres? – atendió mi madre

    -          ¿Dónde está oculta? – respondió firmemente

    -          En un hospital por culpa de una chica que la mando a la ciudad

    -          … ¿hospital? – dijo aun enojada sin entender

    -          Si

    -          … - tardó en reaccionar, pero poco a poco fue abriendo los ojos hasta que salió corriendo a buscarme.

Yo estaba mirando por la ventana mientras sonreía tristemente, no entendía que pasaba… yo quería salir de esta prisión con olor a alcohol en la cual me había encerrado, cuando sentí un portazo, mire hacia la puerta, y sonreí, solté algunas lágrimas. Ella se acercó a mí agarrando mis manos y llorando

    -          Perdóname

    -          Está bien…

    -          ¡Pensé que te habías enojado, que había hecho algo! – llorando en mi mano  - no te quiero volver a perder – sonreí – por favor ¡perdóname!

La mire sonriendo, me limpie las lágrimas, la limpie a ella, me incline un poco y la bese

    -          Te extrañaba…

    -          ¡Yo también! – me sonrió con su diente de menos

Mi madre que escucho un poco, luego de los días que pase ahí me dejo juntarme con ella e invitarla a pasar a mí casa. Luego de eso todo resulto perfectamente…

¿Y saben qué? Hasta el día de hoy seguimos juntas…



Chihie y Yori

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