Era tan solo un demonio... caminaba por el
mundo haciendo el mal como tenía que hacer, me aburría bastante pero al mismo
tiempo era divertido. A lo que me llevaba a pensar ¿Qué hago en mi vida?..
Me acorde de mis compañeros que me decían “cuidado con la zona que están protegida por los Ángeles!” “si hay gente que cree en ellos seguramente estarán por ahí dando vueltas”
¿Ángeles? Nunca me impusieron “terror” bueno no tienen por qué imponer terror, pero nunca me resultaron terribles para mí, en las historias de que los Ángeles matan a los demonios y ellos son los victoriosos, esas horribles historias de poder bueno contra el malo, nada de eso me daba miedo.
Y que si son ciertas, mi abuelo murió a manos de un ángel, pero hasta que no vea uno no puedo dar mi opinión.
Así fue, como de tanto pensar en eso un día, uno cayo hacia mi ¿Cómo?..
Había llegado a una ciudad un poco destruida, no había nada mejor que hacer que seguir destruyéndola así que cause algunos terremotos y mate a algunas personas… nada fuera de lo común, seguí caminando una media hora más, mirando al cielo, con las manos en los bolsillos y mis alas negras afuera, y en eso sentí una presencia atrás mío.
— ¡Ey tu demonio! – Me dijo un ángel, su pelo era blanco y largo ondulado, con un flequillo hacia el costado, un vestido blanco largo y sus alas blancas gigantes – ¡vas a pagar por lo que hiciste!.
— ¿eh? ¿Acaso hice algo? Yo solo estaba caminando por acá.
— ¡Yo te eh visto!
— ¿ah sí? ¿Qué eh hecho esta media hora?
— Caminar… - dijo haciendo un poco de puchero ya que no me podía ganar – ¡Bueno! ¡Te estaré vigilando así cuando hagas algo malo podré atacarte! – dijo mostrando su pequeña daga decorada en el mango con pétalos blancos.
Sonreí como queriendo reírme “has lo que quieras” fue lo último que le dije y seguí mi rumbo, ella me seguía atrás, algunas veces caminando, otras veces volando.
Pasaron los días y de vez en cuando me daba pena, yo no hacía nada malo, tan solo quería saber hasta cuando iba a durar atrás mío, tenía que comer con ella, comprar con ella, compartir mi vida... con ella…
Nunca había hecho eso antes, pero algo me llamaba la atención, parecía que los dos nos habíamos olvidado de cómo fue que llegamos a estar juntos. ¿Querer matarme? Parece que se olvidó de eso…
Si había algo que le espantaba eran los truenos, y si llovía o algo y habían relámpagos y truenos me abrazaba el brazo temblando. Pero también algunas cosas le encantaban, como el agua y fuimos hacia ríos y otros lugares en los que ella me sonreía hermosamente…
¿Por qué tendría que haber rivalidad? Seres tan hermosos… ya no sé cuándo fue que empecé a pensar en esas cosas.
Aun así, no todo podría ser paz y armonía, después de todo soy un demonio ¿Qué era eso para mi? No ahí significado en mi diccionario… Me llamo mi “jefe”
— ¿Así que no has causado nada malo en estos últimos dos meses eh?
Solamente lo mire seriamente
—Si bien eres un demonio dotado no recuerdo haberte dado vacaciones, si no llegas a hacer nada para los tres meses, tendré que matarte
—Esta bien…
Me fui, y en el mundo humano me esperaba ella vigilante, como si fuera un policía esperando a que el criminal hiciera algo malo
—Una pregunta… - dije mientras caminaba
—¿Qué pasa? – dijo ahora al lado mío
—Es cierto que si un Ángel y un Demonio se besan ¿mueren?
—Si ¿por? – me contesto algo avergonzada
—Seria algo egoísta de mi parte querer morir por un beso tuyo a que ellos me maten ¿no? – la mire
Ella solo se avergonzó y me dijo que no… mire hacia delante y seguí caminando
Pasaron tres semanas, ya nos estábamos acercando a la fecha en el que me vendrían a matar si no hacia nada malo. Pasamos por el mismo lugar en el que nos conocimos, ahora habían vacas entre otras cosas, saque mis alas y me fui al cielo a mirar todo el escenario, y transforme mis manos en garras, la mire.
— ¿Q-que estas haciendo? – me dijo mirándome con miedo
— ¿No seguirás tu palabra? Si hago algo malo me tendrás que matar
— ¿N-no estarás hablando en serio o si?
—Un ángel nunca miente ¿no?
Ella me miro sorprendida y trago su saliva ya que lo que había dicho era cierto.
Empecé a matar vacas, una por una, extrañaba tanto hacer eso… ¡aquella sensación entre mis dedos! ¡Aquellas vacas mugiendo de terror! ¡La sangre! ¡Ese placer! ¡¿Por qué me había detenido?! ¡¿por ella no mas?! La mire…
Ella estaba llorando sentada en el suelo mientras me miraba, mire mis manos, me horrorice de mi mismo, me fui hacia ella con pena
— Solo mátame…
— ¡No puedo!...- dijo cubriéndose los ojos
— ¡Es tu deber!
— ¡No puedo! – Mirándome fijo - ¡¿Por qué haces esto?!
— ¡Prefiero morir en tus manos que en manos de mis propia gente!
Se avergonzó y se levanto, agarro su daga y me apunto – ¡por lo menos dame pelea! ¡Es lo menos que puedes hacer!
Le mostré mis garras y empezamos a pelear
Ella lloraba en cada ataque, yo solo sentía de nuevo la adrenalina me tenia miedo a mi mismo en algún punto…
Pero todo termino rápidamente, ella me clavo su daga en el corazón, y yo tenia su cabeza entre mis garras
—Ya termino todo… - me sonrío y abrazo mi cuello sacando su daga de mi corazón
— ¿Q-quieres morir conmigo?...
Me miro sorprendida, no se lo esperaba, puse normales mis manos acariciando su mejilla, se sonrojo, y asintió levemente, sonrío y me dijo que si sonriendo sin tristeza alguna
En eso, la bese, sentía como en mi cuerpo invadía un calor, me abrazo y lloramos ambos, íbamos a morir, pero felices por lo menos.
Nuestras alas empezaban a desaparecer, nuestras piernas también, nuestro sentido del tacto también, la mire y le dije que la amaba pero no me escucho, su cara de duda me lo confirmo, ella me dijo que me amaba también, tan solo le leí los labios…
Y en un abrazo, terminamos de desaparecer.
Agradezco a quien sea nuestro supremo amo creador de el mal y el bien, el haberme dado la oportunidad de conocer a un bello ángel como fue ella…
Hystera…
Me acorde de mis compañeros que me decían “cuidado con la zona que están protegida por los Ángeles!” “si hay gente que cree en ellos seguramente estarán por ahí dando vueltas”
¿Ángeles? Nunca me impusieron “terror” bueno no tienen por qué imponer terror, pero nunca me resultaron terribles para mí, en las historias de que los Ángeles matan a los demonios y ellos son los victoriosos, esas horribles historias de poder bueno contra el malo, nada de eso me daba miedo.
Y que si son ciertas, mi abuelo murió a manos de un ángel, pero hasta que no vea uno no puedo dar mi opinión.
Así fue, como de tanto pensar en eso un día, uno cayo hacia mi ¿Cómo?..
Había llegado a una ciudad un poco destruida, no había nada mejor que hacer que seguir destruyéndola así que cause algunos terremotos y mate a algunas personas… nada fuera de lo común, seguí caminando una media hora más, mirando al cielo, con las manos en los bolsillos y mis alas negras afuera, y en eso sentí una presencia atrás mío.
— ¡Ey tu demonio! – Me dijo un ángel, su pelo era blanco y largo ondulado, con un flequillo hacia el costado, un vestido blanco largo y sus alas blancas gigantes – ¡vas a pagar por lo que hiciste!.
— ¿eh? ¿Acaso hice algo? Yo solo estaba caminando por acá.
— ¡Yo te eh visto!
— ¿ah sí? ¿Qué eh hecho esta media hora?
— Caminar… - dijo haciendo un poco de puchero ya que no me podía ganar – ¡Bueno! ¡Te estaré vigilando así cuando hagas algo malo podré atacarte! – dijo mostrando su pequeña daga decorada en el mango con pétalos blancos.
Sonreí como queriendo reírme “has lo que quieras” fue lo último que le dije y seguí mi rumbo, ella me seguía atrás, algunas veces caminando, otras veces volando.
Pasaron los días y de vez en cuando me daba pena, yo no hacía nada malo, tan solo quería saber hasta cuando iba a durar atrás mío, tenía que comer con ella, comprar con ella, compartir mi vida... con ella…
Nunca había hecho eso antes, pero algo me llamaba la atención, parecía que los dos nos habíamos olvidado de cómo fue que llegamos a estar juntos. ¿Querer matarme? Parece que se olvidó de eso…
Si había algo que le espantaba eran los truenos, y si llovía o algo y habían relámpagos y truenos me abrazaba el brazo temblando. Pero también algunas cosas le encantaban, como el agua y fuimos hacia ríos y otros lugares en los que ella me sonreía hermosamente…
¿Por qué tendría que haber rivalidad? Seres tan hermosos… ya no sé cuándo fue que empecé a pensar en esas cosas.
Aun así, no todo podría ser paz y armonía, después de todo soy un demonio ¿Qué era eso para mi? No ahí significado en mi diccionario… Me llamo mi “jefe”
— ¿Así que no has causado nada malo en estos últimos dos meses eh?
Solamente lo mire seriamente
—Si bien eres un demonio dotado no recuerdo haberte dado vacaciones, si no llegas a hacer nada para los tres meses, tendré que matarte
—Esta bien…
Me fui, y en el mundo humano me esperaba ella vigilante, como si fuera un policía esperando a que el criminal hiciera algo malo
—Una pregunta… - dije mientras caminaba
—¿Qué pasa? – dijo ahora al lado mío
—Es cierto que si un Ángel y un Demonio se besan ¿mueren?
—Si ¿por? – me contesto algo avergonzada
—Seria algo egoísta de mi parte querer morir por un beso tuyo a que ellos me maten ¿no? – la mire
Ella solo se avergonzó y me dijo que no… mire hacia delante y seguí caminando
Pasaron tres semanas, ya nos estábamos acercando a la fecha en el que me vendrían a matar si no hacia nada malo. Pasamos por el mismo lugar en el que nos conocimos, ahora habían vacas entre otras cosas, saque mis alas y me fui al cielo a mirar todo el escenario, y transforme mis manos en garras, la mire.
— ¿Q-que estas haciendo? – me dijo mirándome con miedo
— ¿No seguirás tu palabra? Si hago algo malo me tendrás que matar
— ¿N-no estarás hablando en serio o si?
—Un ángel nunca miente ¿no?
Ella me miro sorprendida y trago su saliva ya que lo que había dicho era cierto.
Empecé a matar vacas, una por una, extrañaba tanto hacer eso… ¡aquella sensación entre mis dedos! ¡Aquellas vacas mugiendo de terror! ¡La sangre! ¡Ese placer! ¡¿Por qué me había detenido?! ¡¿por ella no mas?! La mire…
Ella estaba llorando sentada en el suelo mientras me miraba, mire mis manos, me horrorice de mi mismo, me fui hacia ella con pena
— Solo mátame…
— ¡No puedo!...- dijo cubriéndose los ojos
— ¡Es tu deber!
— ¡No puedo! – Mirándome fijo - ¡¿Por qué haces esto?!
— ¡Prefiero morir en tus manos que en manos de mis propia gente!
Se avergonzó y se levanto, agarro su daga y me apunto – ¡por lo menos dame pelea! ¡Es lo menos que puedes hacer!
Le mostré mis garras y empezamos a pelear
Ella lloraba en cada ataque, yo solo sentía de nuevo la adrenalina me tenia miedo a mi mismo en algún punto…
Pero todo termino rápidamente, ella me clavo su daga en el corazón, y yo tenia su cabeza entre mis garras
—Ya termino todo… - me sonrío y abrazo mi cuello sacando su daga de mi corazón
— ¿Q-quieres morir conmigo?...
Me miro sorprendida, no se lo esperaba, puse normales mis manos acariciando su mejilla, se sonrojo, y asintió levemente, sonrío y me dijo que si sonriendo sin tristeza alguna
En eso, la bese, sentía como en mi cuerpo invadía un calor, me abrazo y lloramos ambos, íbamos a morir, pero felices por lo menos.
Nuestras alas empezaban a desaparecer, nuestras piernas también, nuestro sentido del tacto también, la mire y le dije que la amaba pero no me escucho, su cara de duda me lo confirmo, ella me dijo que me amaba también, tan solo le leí los labios…
Y en un abrazo, terminamos de desaparecer.
Agradezco a quien sea nuestro supremo amo creador de el mal y el bien, el haberme dado la oportunidad de conocer a un bello ángel como fue ella…
Hystera…

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